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jueves, 2 de enero de 2014

TAN CERCA Y A LA VEZ TAN LEJOS

Hoy vamos a hablar de un lugar mágico, un lugar especial en el que hemos pasado muchísimas horas de nuestra adolescencia donde ademas de entrenar te podías abstraer del mundo entero, el pantano de Sitjar.


Si vais hoy os vais a encontrar con estos cartelitos y otros informando sobre el mejillon cebra y si por casualidad se te ocurre ignorarlos... prepárate para el paquete que te va a caer querido amigo...


Hace ya algunos años, cuando Javi Cantavella era nuestro entrenador, subiamos a diario a entrenar a este pantano. Ibamos con furgoneta y remolque, arriba y abajo todos los días, hasta que recibimos la concesión de esta ermita desacralizada. Recuerdo que estaba llena de telarañas, polvo y las típicas cosas religiosas... Pero con esfuerzo y compañerismo transformamos este lugar en un santuario del piragüismo dotándolo de vestuarios, gimnasio, literas, cocina y estantes para las piraguas.
Fueron años de bonanza como se dice...
Hasta que dejaron de serlo.


Lo que me fastidia es no poder disfrutar de esto. Me fastidia que por practicar deporte te arriesgues a que te metan un paquete del carajo.
En el rio Ebro fué donde lo detectaron cuando ya el mejillón campaba a sus anchas por allí, pero aun así, se ha establecido un protocolo y los piragüistas del Ebro deben respetar unas normas pero pueden practicar su deporte, siempre y cuando, las piraguas estén controladas con una matricula. Nos gustaría tener alguna opción para poder seguir entrenando en Sitjar.


Ayer estuve aquí y a diferencia de otras veces que he estado no vi un solo mejillón.




SOMOS DEPORTISTAS Y NO DELINCUENTES.